Apuntes y comentarios de Historia de España para 2 Curso de Bachillerato escritos por la profesora Ana Galván Romarate-Zabala. Si los utilizas, cita las fuentes.
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lunes, 21 de noviembre de 2011

TEMA 10. APARTADO 4. LA CRISIS DEL 98 EN ESPAÑA: CAUSAS Y CONSECUENCIAS

La época de la Restauración, 1874-1923.

Apartado 4. La crisis del 98 en España: causas y consecuencias

1. Introducción

-La Restauración es una etapa de estabilidad de la Historia de España que se extiende desde el año 1874, en el se reestablece la monarquía borbónica tras la Primera República, hasta 1923, fecha en la se produce el golpe militar del general Primo de Rivera.

2. Las causas de la crisis del 98

-A finales del siglo XIX, España vivió una profunda crisis que tuvo como detonante las guerras de independencia colonial en Cuba (1895-1898) y Filipinas (1896-1898).

-El origen del conflicto estuvo en la inadecuada política colonial española y en los intereses expansionistas de Estados Unidos. Cuba era una colonia española. España se sentía ligada a Cuba por vínculos sentimentales muy fuertes: eran los últimos restos de un gran imperio y muchos cubanos descendían de españoles. Pero no eran menos fuertes los intereses económicos. En tres productos se basaba la economía cubana: azúcar, café y tabaco. Era la principal exportadora mundial de azúcar y también productora de café y tabaco. España monopolizaba el mercado colonial en su beneficio.

-A finales del siglo XIX estallaron en Cuba varias insurrecciones para lograr la independencia de España. Entre los líderes cubanos independentistas destacó José Martí, político y escritor cubano, hijo de españoles. Estas revueltas culminaron en 1895 con el estallido de la guerra de la independencia cubana. ---Entre las fuerzas políticas españolas existían tres posiciones claramente diferenciadas: la unionista –defendida por los dos partidos del régimen, que consideraba que era tierra española-, la autonomista –inclinada a conceder cierta autonomía, postulada por un sector del partido liberal y por los nacionalistas catalanes, vascos etc., y la independentista, aceptada por los republicanos. Pero entró en juego otro factor: Estados Unidos.

Fundamentalmente fueron motivos económicos –comerciales e industriales- los que motivaron a Estados Unidos a intervenir en este conflicto: las minas y en las plantaciones de azúcar cubanas. Entonces Cuba era la primera productora de azúcar del mundo y el 90% de su producción se exportaba a Estados Unidos. Contaba además el interés geoestratégico norteamericano en afianzar el control militar sobre el mar Caribe y Centroamérica. El pretexto de Estados Unidos para declarar la guerra a España fue la voladura del acorazado estadounidense Maine fondeado en el puerto de La Habana. El Maine sufrió una explosión y se hundió en las aguas del puerto. ¿Quién había sido el responsable? ¿Se trataba de un accidente o de un sabotaje? Sin pruebas contrastadas, una comisión estadounidense atribuyó la responsabilidad del hecho al gobierno español. Así encontraron una justificación para la guerra. Tras varias semanas de investigaciones y de tensión creciente entre los dos países el 25 de abril de 1898 el Congreso de Estados Unidos declaró formalmente la guerra a España. Aun así, antes de esa fecha, antes de llegar al conflicto, Estados Unidos hizo una oferta de compra de la isla por 300 millones de dólares. Estados Unidos ofreció su apoyo a los sectores independentistas, proporcionando material y armamento a los rebeldes cubanos. La inferioridad naval española frente a la estadounidense era evidente.

-El enfrentamiento bélico provocó la pérdida de las dos flotas hispanas, la del Pacífico y la del Atlántico. Paralelamente a esta guerra, Filipinas también intentó lograr la independencia de España. El levantamiento fue encabezado por José Rizal, escritor de novelas y fundador de la Liga Filipina. Esta insurrección fue duramente reprimida y se produjo el fusilamiento de su líder, pero finalmente consiguieron la independencia de España. Los norteamericanos desembarcaron sucesivamente en Filipinas, Cuba y Puerto Rico. Puerto Rico y Filipinas sirvieron de excelente base militar para Estados Unidos.

3. Consecuencias de la crisis del 98 en España

-Finalmente, consumada la derrota militar española, el conflicto concluyó en diciembre de 1898 con el Tratado de París por el que Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam (en el archipiélago de las Marianas) fueron cedidas a Estados Unidos. Cuba alcanzó la independencia, aunque de hecho quedó bajo “protección” estadounidense hasta mediados del siglo XX. Según este tratado, España cedió a Estados Unidos la isla de Puerto Rico (actualmente, estado asociado de Estados Unidos), Filipinas (que sólo consiguió su independencia en la tardía fecha de 1946) y la isla de Guam en el Pacífico (todavía hoy pertenece a Estados Unidos). Más que un tratado de paz, el documento firmado en París fue una capitulación impuesta por el vencedor al vencido. La delegación española confiaba en salvar la independencia de sus antiguas posesiones. Pero la delegación americana exigió la anexión de todos los territorios perdidos por España. Así, se plasmó la ley del más fuerte y supuso el principio de la expansión oceánica de Estados Unidos. Y es que el gobierno español se lanzó a una guerra para la que no estaba preparado.

-La pérdida del imperio español se completó con la venta a Alemania del resto de las Marianas, del archipiélago de las Carolinas y de las Palaos por 20 millones de pesetas, hecho que confirmó el proceso de redistribución colonial que estaba llevando a cabo a favor de las grandes potencias. La pérdida de los últimos restos del imperio generó graves repercusiones que trascendieron el ámbito militar y económico y se prolongaron hasta el siglo XX.

-La guerra había sido breve pero las repercusiones en España fueron intensas y duraderas. En primer lugar, surgió en gran parte del pueblo español un sentimiento de derrota, de trauma nacional, de desmoralización e impotencia. La incertidumbre alcanzó incluso a la prensa de la época que llegó a temer un ataque y ocupación de las islas Canarias. En España, las pérdidas económicas alteraron las finanzas, la Hacienda pública y los precios, cuyo encarecimiento afectó a los sectores más humildes de la sociedad. Éstos soportaron también las pérdidas humanas del conflicto, ya que las clases acomodadas se libraron del servicio militar mediante un pago en metálico. Esta guerra supuso el fin de prósperos negocios españoles en la isla. Si bien no generó una crisis política inmediata, el desastre colonial colaboró a la desintegración del régimen de la Restauración, según algunos historiadores. Inmediatamente se desató la polémica de la responsabilidad de la derrota. Parecía inevitable revisar un estilo de gobierno (alternancia de partidos, oligarquía caciquil…).

-El Desastre del 98 contribuyó a potenciar los movimientos regionalistas y nacionalistas. Por último, la pérdida del imperio provocó una crisis cultural de gran trascendencia, de la que ha dejado testimonio la Generación del 98 y el surgimiento de una conciencia crítica que desde una perspectiva intelectual, exigía una profunda regeneración política, económica e ideológica de la vida española. Se cuestionaban no sólo los cimientos de la Restauración, sino, incluso, la propia identidad de España. Muchos escritores e intelectuales se sintieron unidos en el intento de sacudir la conciencia de un país dormido, en expresión de Unamuno. Fueron Unamuno, Azorín, Baroja, Antonio Machado, Valle Inclán y Maeztu como figuras más relevantes. El aragonés Joaquín Costa fue la figura cumbre del Regeneracionismo político, quien denunció la lacra del caciquismo con violencia extrema. Su lema era “escuela y despensa”, válido para cualquier gobierno, condensó las dos preocupaciones claves de todos los regeneracionistas. España quedó como un pequeño país sin relevancia internacional de cuyo vasto y fabuloso imperio sólo quedaban algunos enclaves en África.

4. Conclusión

-En conclusión, el año 1898 fue una fecha crítica en nuestra historia por la pérdida de las colonias, por la derrota militar, pero aún más por la honda repercusión colectiva y el examen de conciencia que el Desastre despertó en la sociedad española.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

viernes, 4 de noviembre de 2011

TEMA 9. EL REGIONALISMO Y LOS NACIONALISMOS. EL MOVIMIENTO OBRERO DURANTE LA RESTAURACIÓN

La época de la Restauración 1874-1923.

Apartado 3. El regionalismo y los nacionalismos. El movimiento obrero

1. Introducción

La Restauración es una etapa de estabilidad de la Historia de España que se extiende desde el año 1874, en el se reestablece la monarquía borbónica tras la Primera República, hasta 1923, fecha en la se produce el golpe militar del general Primo de Rivera.

2. El regionalismo y los nacionalismos en la época de la Restauración

Uno de los fenómenos más destacados durante la Restauración fue la aparición de diversos movimientos regionalistas y nacionalistas de carácter político-cultural en Cataluña y el País Vasco y en mucha menor medida en Galicia, Valencia o Andalucía.

El regionalismo es un movimiento que reivindica el reconocimiento de la identidad diferencial de una región, ya sea cultural, económica, administrativa o política. Propugna un Estado descentralizado y en algunos casos el federalismo. Cuando este movimiento acentúa su dimensión política y reivindica altas cotas de autogobierno, basándose en el principio de las nacionalidades -a cada nación un Estado- se define como nacionalismo. Este término se extendió a fines del siglo XIX cuando los nacionalistas incidieron en el sistema político a través de partidos bien estructurados.

El nacionalismo puede ser formulado siguiendo planteamientos más o menos radicales, que van desde la petición de autonomía, manteniendo la unidad de España hasta la reclamación de autodeterminación o independencia. Normalmente encontraron apoyo social en las burguesías regionales. En algunos casos, llegaron a encontrar proyección política al promover partidos políticos como el Partido Nacionalista Vasco (PNV) o la Unión Catalanista y la Liga Regionalista de Cataluña.

A finales del siglo XIX, los movimientos regionalistas y nacionalistas catalanes vivieron un gran auge. Se ha intentado resumir el nacionalismo catalán en dos palabras: arancel y poesía, aludiendo a sus raíces económicas y culturales. Los catalanes deseaban un arancel alto para proteger su industria y defendían el uso de la lengua catalana. El nacionalismo catalán no era homogéneo: podemos encontrar desde federalistas republicanos hasta conservadores moderados no independentistas. Las aspiraciones políticas de los nacionalistas catalanes se expresaron en las Bases de Manresa (1892), el primer manifiesto nacionalista catalán que propugnaba el autogobierno para la región, pero sin ser separatista. Reivindicaba un poder regional autónomo de carácter tradicionalista y antiliberal. Fue elaborado por la Unión Catalanista, partido al que pertenecía Enric Prat de la Riba, uno de los primeros representantes del nacionalismo catalán.

A diferencia de una corriente nacionalista cultural y económica como la catalana, con un trasfondo político, en el País Vasco surgió un nacionalismo más radical inspirado por Sabino Arana. Arana fue un abogado bilbaíno, de clase media, procedente de una familia carlista. Fue el primer formulador del nacionalismo vasco, fundador del PNV a finales del siglo XIX. Creó toda una simbología nacionalista vasca como el nombre de Euskadi, la ikurriña e incluso el himno nacional, actualmente el oficial de la comunidad autónoma vasca. La hostilidad a lo español fueron para él las señas de identidad del nacionalismo. Este primer nacionalismo vasco, reivindicaba el derecho de los vascos a convertirse en nación independiente. El nacionalismo vasco de esta etapa exaltaba míticamente la raza, el pueblo y la lengua vasca. Predicaban el desprecio a los de “fuera”, los llamados MAKETOS, habitualmente castellanos, gallegos y andaluces que habían emigrado al País Vasco para trabajar en las fábricas vascas. Este primer nacionalismo vasco, ligado a Arana, fue muy conservador, antiliberal y católico integrista. El PNV encontró sus principales apoyos entre la pequeña burguesía y el mundo rural.

3. El movimiento obrero en la época de la Restauración

El movimiento obrero nació como respuesta de las clases trabajadoras a las duras condiciones de trabajo, las desigualdades sociales y la ausencia de legislación laboral que se dio desde los inicios de la industrialización y la aplicación de un sistema económico capitalista.

A lo largo del siglo XIX, los obreros adquirieron conciencia colectiva de pertenencia a una clase de intereses comunes. Esto condujo a los trabajadores a organizarse para defender sus derechos a través de diferentes formas de reivindicación y protesta que desde Europa se extendieron hacia España.

El movimiento obrero empezó a convertirse en oposición política a partir de inicios del siglo XX, cuando arraigó en los centros urbanos industrializados. En el desarrollo del movimiento obrero encontramos dos tendencias básicamente: el anarquismo y el socialismo.

Los anarquistas deseaban la abolición del Estado con todas sus instituciones (gobierno, ejército, policía…), la supresión de la propiedad privada y la defensa del colectivismo, es decir, que los medios de producción fuesen colectivos. También defendían la revolución violenta y el recurso a huelgas generales, sabotajes y actos terroristas como medios para destruir el Estado. Eran anticlericales. La violencia y el terrorismo anarquista protagonizaron la década de los ochenta y sobre todo de los noventa, fundamentalmente en Andalucía y Cataluña.

El anarquismo, que presentaba muchas divisiones internas, fue duramente reprimido por los gobiernos de la Restauración. El anarquismo consiguió una mayor aceptación social, tanto en el campo, especialmente el andaluz como en los centros industriales, sobre todo de Cataluña. Pero a diferencia del socialismo, se negaba a participar en la acción política. Creían en la acción directa organizada a partir de los sindicatos, aunque en la década de los años 90 fueron frecuentes las acciones violentas individuales.

El sindicato anarquista CNT (Confederación nacional de trabajadores) fue el sindicato con mayor número de afiliados, en su mayoría jornaleros andaluces y obreros industriales catalanes y levantinos. Se implantaron en todos los ámbitos laborales. La bomba en el Liceo de Barcelona (1893) y el asesinato de Cánovas en San Sebastián (1897) fueron dos ejemplos de esta táctica y señalaron los enemigos contra los que los anarquistas luchaban: los burgueses y los políticos de la Restauración. La influencia del anarquismo fue dominante en Cataluña, Levante y Andalucía.

De gran influencia política iba a ser el otro gran movimiento ideológico proletario, el socialismo. El socialismo es una doctrina económica, social y política que propugna la justa distribución de la riqueza, condenan la propiedad privada y la transformación radical de la sociedad. Promueven la colectivización de los medios de producción, de cambio y de distribución. En definitiva, el control estatal de los sectores económicos.

En 1879, Pablo Iglesias fundó en la clandestinidad en Madrid el PSOE (Partido Socialista Obrero Español). Pocos años después se fundó la UGT (Unión General de Trabajadores), sindicato afín al socialismo. La UGT se extendió sobre todo en Madrid y en el Norte (Asturias y País Vasco). En su primera etapa, los socialistas se centraron en reivindicaciones laborales, preocupados por mejoras en salarios, horarios y condiciones de trabajo. El PSOE no tuvo significación política hasta 1910, cuando consiguió un diputado en las Cortes. La UGT y el PSOE mantuvieron pésimas relaciones con las asociaciones obreras anarquistas, les separaban importantes diferencias ideológicas en cuanto a fines y medios para conseguir sus objetivos. Así se demostró en España durante la crisis de 1917.

4. Conclusión

Durante la etapa de la Restauración se produjo un gran desarrollo de los movimientos regionalistas y nacionalistas -en paralelo a otros países europeos-, que colisionaron con el centralismo de los gobiernos de la Restauración. La Restauración miró con recelo tanto a los movimientos nacionalistas como a los obreros, pues los consideraban un peligro para la estabilidad del orden establecido.

martes, 1 de noviembre de 2011

jueves, 27 de octubre de 2011

TEMA 8. LOS PROCESOS DE URBANIZACIÓN E INDUSTRIALIZACIÓN EN LA ESPAÑA DE LA RESTAURACIÓN

TEMA 8 La época de la Restauración, 1874-1923

2. Los procesos de urbanización e industrialización en la España de la Restauración

1. Introducción

-La Restauración es una etapa de estabilidad de la Historia de España que se extiende desde el año 1874, en el se reestablece la monarquía borbónica tras la Primera República, hasta 1923, fecha en la se produce el golpe militar del general Primo de Rivera.

2. Los procesos de urbanización en la España de la Restauración

-Durante la etapa de la Restauración en España se produjo un gran desarrollo de las ciudades. Las ciudades empezaron a crecer desmesuradamente a causa de la expansión industrial y planteaban nuevos problemas de vivienda, tráfico, higiene, alimentación, ocio, etc. De ahí que se hicieran proyectos de ensanches de las ciudades, implicando el derribo de murallas, pero respetando el centro histórico de trazado irregular. De los ensanches iniciados en el siglo XIX cabe destacar los de Barcelona, Bilbao, San Sebastián o Madrid. Así, se crearon planes de ordenación urbana que facilitaban la expansión de las ciudades de forma ordenada y moderna (canalización de aguas, iluminación, tranvías, etc.) A pesar de lo anteriormente citado, a inicios del siglo XX, el 70% de la población en España vivía en el medio rural.

-Aunque no pasó de ser un hecho aislado, una de las aportaciones españolas más originales al urbanismo moderno fue la Ciudad Lineal de Arturo Soria, proyectada en 1882 para Madrid. Se trataba de una ciudad-jardín longitudinal con viviendas unifamiliares, rodeadas de huerta y jardín. Desgraciadamente sólo se hizo una mínima parte de este proyecto.

3. Los procesos de industrialización en la España de la Restauración

-La industrialización se inició en España hacia la década de 1830, pero la lentitud en su ritmo de crecimiento provocó que durante la etapa de la Restauración, España siguiera siendo un país esencialmente agrario. Algunos historiadores como J. Nadal, hablan del fracaso de la revolución industrial en España. Hemos de partir de la base de que la incorporación de España a la revolución industrial resultó tardía, incompleta y desequilibrada, tanto regional como sectorialmente.

-Hay varios motivos que explican este retraso de la industrialización en la España del siglo XIX como la carencia de materias primas, la deficiente red de comunicaciones y transportes terrestres, el tradicionalismo del sector agrario, la escasa competitividad, los graves desequilibrios de la balanza comercial, el atraso tecnológico español, la escasez de capitales para invertir, la dependencia técnica, financiera y energética del exterior, o factores socioculturales como la ausencia de mentalidad empresarial o el elevado índice de analfabetismo. En líneas generales, sólo consiguieron despegar la industria textil catalana y la industria siderúrgica vasca. Otros sectores productivos como la minería, la construcción de ferrocarril o el sector financiero experimentaron un desarrollo importante, aunque con resultados irregulares.

-La industria textil que más se desarrolló en esta etapa fue la de algodón, concentrada en Cataluña. Estuvo orientada al mercado nacional, débil e irregular y hacia las colonias americanas. El proteccionismo contribuyó a mantener el retraso tecnológico y la escasa competitividad de la industria española, por lo que la pérdida de las últimas colonias en 1898, especialmente Cuba, supuso un duro revés para esta industria que quedó reducida definitivamente al ámbito español. A pesar de sus limitaciones, la industria textil catalana impulsó el desarrollo de la industria metalúrgica y la química, y absorbió mano de obra de otras regiones españolas. A inicios del siglo XX se crearon en Cataluña trescientas fábricas de industria textil, lo que prueba su importancia.

-En la industria siderúrgica –de sideros, hierro en griego- se impusieron los modernos altos hornos para la producción de hierro utilizado para la fabricación de maquinaria textil, instrumentos agrícolas y material ferroviario. El País Vasco fue la principal región productora de hierro.

Vizcaya se convirtió en un sólido núcleo industrial y financiero. En 1902 se crearon los Altos Hornos de Vizcaya, importante industria siderúrgica. Derivada de la industria siderúrgica fue la naval, aunque la mayor parte de los barcos seguían siendo adquiridos en el extranjero.

-La industria metalúrgica inició su despegue en Cataluña y en Sevilla.

-En paralelo al desarrollo de la industria, la explotación de minas de hierro (Almería, Murcia, Vizcaya) y de carbón (Asturias, Sierra Morena) fue especialmente fructífera. Las minas solían ser de capital extranjero mayoritariamente (francesas, británicas y belgas). Se exportaba mucho a Europa a precios muy bajos.

-Por lo que se refiere a los medios de transporte, podemos destacar el aumento notable de carreteras que se produjo en esta etapa y sobre todo el protagonismo espectacular que en España y en toda Europa tuvo el ferrocarril que resultó un nuevo medio de transporte de pasajeros y mercancías barato y rápida. La expansión del ferrocarril en esta etapa facilitó el comercio, uniendo los centros productores con los lugares de consumo, facilitando el abastecimiento de las grandes ciudades y el trasladado de alimentos, materias primas y artículos industriales de unos lugares a otros. A partir de 1918 se produjo el auge de transportes por carretera. Y por otra parte, el barco de vapor se impuso al velero. Se crearon diversas compañías marítimas con la Trasatlántica, Pinillos o Ibarra.

-Durante el primer tercio del siglo XX, la energía del vapor fue sustituida por la electricidad y el petróleo, y se desarrolló la nueva industria del automóvil, con un gran auge de las telecomunicaciones como el teléfono, el telégrafo, y la radio.

-Por último, la estabilidad que proporcionó la Restauración, favoreció la consolidación del sector bancario. En 1874 se concedió al Banco de España el monopolio en la emisión de billetes, mientras que la banca privada se orientó a la financiación de la industria. El débil crecimiento de los primeros años de la Restauración se quebró nuevamente con la crisis colonial, aunque en los primeros años del siglo XX se inició la recuperación. Madrid despuntó como centro financiero. En esta etapa se crearon grandes bancos lo que demuestra la fuerte acumulación conseguida en los negocios y la importancia de los capitales repatriados tras la pérdida colonial. La unión estrecha entre banca e industria que se inició en estos años ha perdurado hasta la actualidad. Aprovechando la repatriación de capitales desde América se crearon el Banco Hispano Americano (1900) o el Banco de Vizcaya (1901).

4. Conclusión

En conclusión, durante la etapa de la Restauración asistimos a grandes transformaciones urbanas y a un desarrollo importante de la industria, aunque concentrada sólo en determinadas zonas, mientras se produjo el despegue del sector bancario. Aún así, España seguía siendo un país esencialmente agrario.

lunes, 10 de enero de 2011

TEXTOS PARA CONOCER AL PRIMER IDEÓLOGO DEL NACIONALISMO VASCO: SABINO ARANA

Durante la etapa de la Restauración en las Vascongadas surgió un nacionalismo radical inspirado por Sabino Arana. Arana fue un abogado bilbaíno, de clase media, procedente de una familia carlista. Fue el primer formulador del nacionalismo vasco, fundador del PNV a finales del siglo XIX. Creó toda una simbología nacionalista vasca como el nombre de Euskadi, la ikurriña e incluso el himno nacional, actualmente el oficial de la comunidad autónoma vasca. La hostilidad a lo español fueron para él las señas de identidad del nacionalismo. Este primer nacionalismo vasco, reivindicaba el derecho de los vascos a convertirse en nación independiente. El nacionalismo vasco de esta etapa exaltaba miticamente la raza, el pueblo y la lengua vasca. Predicaban el desprecio a los de “fuera”, los llamados MAKETOS, habitualmente castellanos, gallegos y andaluces que habían emigrado al País Vasco para trabajar en las fábricas vascas. Este primer nacionalismo vasco, ligado a Arana, fue muy conservador, antiliberal y católico integrista. El PNV encontró sus principales apoyos entre la pequeña burguesía y el mundo rural.

Estos son algunos textos redactados por Sabino Arana. Por sus escritos los conoceréis...

"La fisonomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español, inexpresiva y adusta.

El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español, o no sabe andar (ejemplo, los quintos) o si es apuesto es tipo femenil (ejemplo, el torero).

El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe.

El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos. Preguntádselo a cualquier contratista de obras y sabréis que un bizcaino hace en igual tiempo tanto como tres maketos juntos.

El bizkaino es laborioso (ved labradas sus montañas hasta la cumbre); el español, perezoso y vago (contemplad sus inmensas llanuras desprovistas en absoluto de vegetación).

El bizkaino es emprendedor (leed la historia y miradlo hoy ocupando elevados y considerados puestos en todas partes... menos en su patria); el español nada emprende, a nada se atreve, para nada vale (examinad el estado de las colonias).

El bizkaino no vale para servir, ha nacido para ser señor ("etxejaun"); el español no ha nacido más que para ser vasallo y siervo (pulsad la empleomanía dentro de España, y si vais fuera de ella le veréis ejerciendo los oficios más humildes).

El bizkaino degenera en carácter si roza con el extraño; el español necesita de cuando en cuando una invasión extranjera que le civilice.

El bizkaino es caritativo aun para sus enemigos (que lo digan los lisiados españoles que atestan las romerías del interior y mendigan de caserio en caserio); el español es avaro aun para sus hermanos (testigo, Santander cuando pidió auxilio a las ciuadades españolas en la consabidas catástrofe).

El bizkaino es digno, a veces con exceso, y si cae en la indigencia, capaz de dejarse morir de hambre antes de pedir limosna (preguntádselo a las Conferencias de San Vicente de Paúl); el español es bajo hasta el colmo, y aunque se encuentre sano, prefiere vivir a cuenta del prójimo antes que trabajar (contad, si podéis, los millares de mendigos de profesión que hay en España y sumidlos con los que anualmente nos envía a Euskeria).

Interrogad al bizkaino qué es lo que quiere y os dirá "trabajo el día laborable e iglesia y tamboril el día festivo"; haced lo mismo con los españoles y os contestarán pan y toros un día y otro también, cubierto por le manto azul de su puro cielo y calentado al ardiente sol de Marruecos y España.

Ved un baile bizkaino presidido por las autoridades eclesiásticas y civil y sentiréis regocijarse el ánimo al son del "txistu", la alboka o la dulzaina y al ver unidos en admirable consorcio el más sencillo candor y la loca más alegría; presenciad un baile español y si no os acusa náuseas el liviano, asqueroso y cínico abrazo de los dos sexos queda acreditada la robustez de vuestro estómago, pero decidnos luego si os ha divertido el espectáculo o más bien os ha producido hastío y tristeza.

En romerías de bizkainos rara vez ocurren riñas, y si acaso se inicia alguna reyerta, oiréis sonar una media docena de puñetazos y todo concluido; asistid a una romería española y si no veis brillar la traidora navaja y enrojecerse el suelo, seguros podéis estar de que aquel día el sol ha salido por el Oeste.

El aseo del bizkaino es proverbial (recordad que, cuando en la última guerra andaban hasta por Nabarra, ninguna semana les faltaba la muda interior completa que sus madres hermanas les llevaban recorriendo a pie la distancia); el español apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al año.

La familia bizkaina atiende más a la alimentación que al vestido, que aunque limpio siempre es modesto; id a España y veréis familias cuyas hijas no comen en casa más que cebolla, pimientos y tomate crudo, pero que en la calle visten sombrero, si bien su ropa interior es "peor menealla".

El bizkaino que vive en las montañas, que es el verdadero bizkaino es, por natural carácter, religioso (asistid a una misa por aldea apartada y quedareis edificados); el español que habita lejos de las poblaciones, o es fanático o es impío (ejemplos de los primero en cualquier región española; de los segundo entre los bandidos andaluces, que usan escapulario, y de lo tercero, aquí en Bizkaya, en Sestao donde todos los españoles, que no son pocos son librepensadores).

Oídle hablar a un bizkaino y escuchareis la más eufónica, moral y culta de las lenguas; oidle a un español y si solo le oís rebuznar podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias.

El bizkaino es amante de su familia y su hogar (cuanto a lo primero, sabido es que el adulterio es muy raro en familias no inficionadas de la influencia maketa, esto es, en las familias genuinamente bizkainas; y cuanto a lo segundo, si el bizkaino por su carácter emprendedor se ausenta de su hogar no le pasa día en que no suspire por volver a él); entre los españoles, el adulterio es frecuente así en las clases elevadas como en las humildes, y la afección al hogar es en estas últimas nula porque no la tienen.

Por último, según la estadística, el noventa y cinco por ciento de los crímenes que se perpetran en Bizkaya se deben a mano española, y de cuatro de los cinco restantes son autores bizcainos españolizados.

Decid, pues, ahora si el bizkaino es español por su tipo, carácter y costumbres ."


Sabino Arana, "¿Qué somos?". Obras Completas. Editorial Sabindiar-Batza. Buenos Aires. 1965. Páginas 627 y 628