Apuntes y comentarios de Historia de España para 2 Curso de Bachillerato escritos por la profesora Ana Galván Romarate-Zabala. Si los utilizas, cita las fuentes.
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sábado, 19 de noviembre de 2011

SOLUCIÓN COMENTARIO DE TEXTO "LA NACIONALIDAD CATALANA"



SOLUCIÓN COMENTARIO DE TEXTO “LA NACIONALIDAD CATALANA”

Este texto es un fragmento del libro “La nacionalidad catalana” de Enric Prat de la Riba fechado en 1906.

Prat de la Riba fue un representante destacado del nacionalismo catalán, católico y conservador, de la etapa de la Restauración. Fue abogado y político, perteneciente a los partidos Unión Catalanista y la Liga regionalista catalana. Intervino en la elaboración del primer manifiesto catalanista de la Historia: las”Bases de Manresa”.

Este documento es de carácter político-social, siendo sus destinatarios principales la opinión pública española, especialmente la catalana, el gobierno de la Restauración así como historiadores y politólogos interesados en los orígenes del nacionalismo catalán.

Este texto está fechado en el año 1906, por tanto cabe encuadrarlo en la etapa de la Restauración. La Restauración fue un período estable de nuestra historia, que se extiende desde el año 1874, año en el que se pone fin a la Primera República española, restableciéndose la monarquía borbónica y termina en 1923 cuando el general Miguel Primo de Rivera, con su pronunciamiento militar da paso a una dictadura. La Restauración tuvo como fundamentos políticos básicos a las Cortes y el Rey, a la Constitución de 1876 –la más longeva de nuestra historia- , al caciquismo y al turnismo. Cánovas del Castillo fue el factótum o ideólogo de este fraudulento sistema de alternancia política entre los dos principales partidos burgueses: el conservador, liderado por él mismo, y el Liberal, capitaneado por Sagasta. Buscaba, así, neutralizar a la oposición política formada por republicanos, carlistas, movimientos obreros y partidos nacionalistas y evitar la injerencia del ejército en la política.

Este escrito nos da las claves para analizar el nacionalismo catalán conservador de la etapa de la Restauración.

En primer lugar, Prat de la Riba comienza definiendo el concepto de nación, que él denomina "nacionalidad": es aquel pueblo que presenta una misma cultura, un mismo sentir y pensar, en definitiva, "un alma colectiva". A continuación alude al principio básico de todo nacionalismo: a cada nación, un Estado. Esta aspiración legítima, que él define como “fórmula política del nacionalismo”, va ligada al desarrollo de lo que denomina como “pannacionalismo”, es decir, la aspiración a que todos los territorios de la misma nacionalidad se agrupen bajo la dirección de un Estado único. Interpretamos así, que según este autor, Cataluña es una nación y por tanto, debe tener un Estado propio.

La tercera idea que desarrolla es la defensa a ultranza del Estado federal. Se muestra partidario de que España sea –aunque no cita esta palabra- un Estado federal unido y señala que esa unidad de los “pueblos ibéricos” es fruto de siglos de connivencia. En este punto, Prat se olvida de otras regiones españolas como Canarias, Baleares, Ceuta o Melilla.

Más adelante, llega a asegurar que “el nacionalismo catalán nunca ha sido separatista”, afirmación que causaría estupor en los actuales políticos nacionalistas catalanes. Debemos recordar que Prat de la Riba es uno de los máximos exponentes del primer nacionalismo catalán de corte federalista y no independentista.

Por último, termina el texto con perífrasis retóricas, que aluden a la consideración del nacionalismo como vía o camino hacia al progreso.

En efecto, los movimientos regionalistas y nacionalistas experimentaron un gran auge durante la etapa de la Restauración, época de desarrollo industrial y de la influencia de movimientos culturales como el Romanticismo. Ese influjo se hace bien patente en el caso de Cataluña puesto que cuando surgen los movimientos nacionalistas en esa región aparecen ligados a la aparición de la Renaixença, corriente intelectual que propugnaba el "renacer" de la lengua y cultura catalana en detrimento de la española. No es casual que el auge del catalanismo aparezca vinculado a la industrialización de Cataluña y a la llegada masiva de inmigrantes del resto de España, especialmente andaluces, extremeños o murcianos a los que se denominaba como "charnegos". También se vincula con la pujanza de la burguesía, especialmente en esa región y en el País Vasco.
Por lo general, los movimientos regionalistas ponen el acento en la reivindicación de los aspectos culturales de un pueblo (lengua, tradiciones, folklore, etc.) mientras los nacionalismos, unen a lo anterior, reivindicaciones de carácter político, que oscilan desde la aspiración de mayores cotas de autogobierno (nacionalismo moderado) hasta la independencia o autodeterminación (nacionalismo radical). Prat de la Riba representa la vertiente moderada y conservadora del nacionalismo catalán de la Restauración. Fue uno de sus principales ideólogos, autor además, del texto que recoge en lo esencial esta tendencia: las “Bases de Manresa” (1891). Pero el nacionalismo catalán no era homogéneo. Existía una vertiente republicana y laica (minoritaria) frente a la conservadora, católica y burguesa, representada por Prat de la Riba, entre otros. El catalanismo de Prat propugnaba que Cataluña fuera considerada una nación y por tanto, que necesariamente debía constituirse en un Estado propio, aunque dentro del Estado español. En definitiva, es partidario de que España se convierta en un Estado federal y no aspira a la independencia. Por lo demás, Prat de la Riba poseía una visión del pasado de una Cataluña romántica, donde los reyes castellanos habían estado agraviándola sistemáticamente. Asimismo, era partidario de participar en la vida política española para inclinar sus leyes a los intereses catalanes.

En paralelo al nacionalismo catalán, encontramos el nacionalismo vasco que tuvo en Sabino Arana a su principal factótum o formulador. Fue el fundador del Partido Nacionalista Vasco (PNV) así como de sus símbolos más representativos: la ikurriña, el nombre de Euzkadi o el himno vasco. Su ideología xenófoba, basada en el victimismo y en la animadversión hacia lo español, -denominaba "maketos" a los emigrantes españoles que trabajaban en el País Vasco y defendía la existencia de una supuesta "raza vasca"- tuvo un cierto arraigo entre la burguesía provinciana y las zonas rurales.
Ambos, el nacionalismo catalán y el nacionalismo vasco con sus reivindicaciones, servirían de modelo para otros nacionalismos como el aragonés, canario, valenciano, gallego, etc.

En conclusión, este documento sintetiza las bases sobre las que se asienta el catalanismo moderado de Enric Prat de la Riba.

jueves, 10 de noviembre de 2011

COMENTARIO DE TEXTO NACIONALISMO CATALÁN

Saludos.

Este es el próximo comentario de textos que vamos a analizar. Explicaré el vocabulario en clase, pero éste lo tendréis que realizar vosotros, siguiendo el esquema o guión de comentarios de texto que dimos en clase:

TEXTO 2: LA NACIONALIDAD CATALANA (1906)


Siendo la nacionalidad una unidad de cultura, un alma colectiva, con un sentir, un pensar y un querer propios, cada nacionalidad ha de tener la facultad de acomodar su conducta colectiva, es decir, su política, a su sentimiento de las cosas, a su sentido, a su libre voluntad. Cada nacionalidad ha de tener su Estado. [...] La aspiración de un pueblo a tener política propia, a tener un Estado suyo, es la fórmula política del nacionalismo. La aspiración a que todos los territorios de la misma nacionalidad se agrupen bajo la dirección de un Estado único es la política o tendencia pannacionalista... [...} Allá donde hay nacionalidades que han de hacer vida en común, el régimen federativo tiene natural aplicación; el Estado federal, asociación de los Estados nacionales, es el organismo jurídico de la nueva formación política. [...] Del hecho de la nacionalidad catalana nace el derecho a la constitución de su Estado propio, de un Estado catalán. Del hecho de la actual unidad política de España, del hecho de la convivencia secular de varios pueblos, nace un elemento de unidad, de comunidad que los pueblos unidos han de mantener y consolidar; de aquí, el Estado compuesto. Estos dos hechos primarios, fundamentales, el de la personalidad nacional de Cataluña y el de la unidad de España, fortalecidos por dos leyes correlativas, la de la libertad que implica la autonomía y espontaneidad sociales, la de la universalidad que lleva a la constitución de potencias mundiales, se resuelven en una fórmula de armonía, que es la Federación Española. Así, el nacionalismo catalán, que nunca ha sido separatista, que siempre ha sentido la unión fraternal de las nacionalidades ibéricas dentro de la organización federativa, es aspiración levantada de un pueblo, que, con conciencia de su derecho y de su fuerza, marcha con paso seguro por el camino de los grandes ideales progresivos de la humanidad.

Enric PRAT DE LA RIBA: La nacionalidad catalana, Alianza Editorial/ Enciclopedia Catalana, Madrid, 1987.