Apuntes y comentarios de Historia de España para 2 Curso de Bachillerato escritos por la profesora Ana Galván Romarate-Zabala. Si los utilizas, cita las fuentes.
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lunes, 22 de marzo de 2010

Un artículo sobre "Anatomía de un instante" de Javier Cercas

EL PAÍS
CRÍTICA: EL LIBRO DE LA SEMANA
Tres héroes de un instante
JORDI GRACIA 11/04/2009

"Con la solvencia del historiador y la inteligencia del escritor, Javier Cercas escarba en el 23-F para tratar de hacer racional, moral y políticamente explicable la sucesión de avatares biográficos y circunstancias históricas que alimentaron la placenta del golpe de Estado
Cuando Javier Cercas, que es novelista de morfología obsesivo-compulsiva, empezó este libro no podía imaginar que iba a convertirse, después de varios años, en su mejor y más honda narración sin ser una novela, sin fabular nada, maniatándose: imaginando, eso sí, imaginando con la inteligencia madura de un gran escritor en plenitud y con la solvencia del historiador más escrupulosamente maniatado al dato y al documento. Y digo que no lo sabía porque lo que quiso hacer y el manuscrito que llegó a terminar dejó de ser de inmediato un manuscrito terminado, sin dar tiempo a la tentación de reconocerse como escritor en las cuatrocientas páginas escritas. Era una novela sobre hechos reales y en la novela la ficción se mueve con límites, sí, pero se mueve muy a sus anchas porque para eso es una ficción: inventaba un personaje medio espía medio testigo que fabricaba su relato del golpe de 1981 y las razones del golpe. Pero no valía: funcionaba, por supuesto que funcionaba, pero ni satisfacía la genuina exigencia de encajar una historia en una forma literaria única e insustituible, en la que nada sobre ni falte, como en los relatos de Borges o en las inmensas novelas de Vargas Llosa, ni cumplía con los deberes de la historia con la plenitud del buen historiador.
La perplejidad fue atronadora y epifánica porque tronó con la fecundidad espoleadora que suele escuchar en la conciencia el obsesivo-compulsivo: la novela no valía no porque fuese una mala novela sino porque reproducía la avería básica de otros relatos sobre el caso. La crónica de la preparación, maduración y ejecución del 23-F y, por tanto, de la estabilización y retracción de la democracia estaba narrada en los libros y en la conciencia de la sociedad española con los favores de la ficción, con el tiralíneas de casualidades imaginadas y de bulos convertidos en certezas, con la mano invisible de un novelista de imaginación tirando a pobre que necesitaba la coherencia explicativa para cerrar y dar sentido a un pedazo crítico de nuestra historia.
Nada de eso: este libro está febrilmente armado y construido precisamente para que nada quede en manos del novelista caprichoso que ha de dar sentido a lo que no lo tiene y ha de buscar secretas ataduras que pasteuricen la viscosidad de lo real en la historia. Sin ser una novela, es una lección magistral sobre lo que es y puede ser la novela en las letras internacionales del siglo XXI y es además, pero secundariamente, la versión que el siglo XXI va a interiorizar y normalizar del golpe de Estado del 23-F en España. A él le gusta decir que es un intento de contar el golpe del 23-F a los niños, pero eso es sólo una parte muy pequeña de la verdad porque los niños no entienden la complejidad de mentiras y razones enquistadas que mueven la conducta de los adultos en el presente (y en el futuro), de la misma manera que aspiran a que las cosas se entiendan y cuadren, y cuajen en versiones felices o infelices, como si la literatura hubiese de satisfacer la expectativa de orden que la realidad incumple. Y este libro está lejos de entregar eso, aunque su desafío más alto es hacer racional, moral y políticamente explicable la sucesión de avatares biográficos y circunstancias históricas que alimentan la placenta del golpe. Busca las sinrazones privadas y las razones históricas que dan lugar a un golpe donde hay tres golpes, que dan lugar a tres héroes de un instante, erguidos en sus escaños mientras el Parlamento es regado de metralla (Suárez, Carrillo y Gutiérrez Mellado), y que dan lugar en fin a una crisálida histórica que funcionó como un sortilegio en la sociedad española para sacudirle la parálisis y el estupor (pero sólo cuando el golpe se acabó).
Su relato está trenzado de repeticiones y simetrías, de paralelismos y de agudísimas percepciones psicológicas, de interpretaciones justas y valientes y de imágenes visuales que contienen de algún modo la carga hipnótica y simbólica que atrapa, muda, momentos históricos completos, o nos atraen como síntesis irrenunciables de un tiempo. Una de ellas está en las conciencias de todos porque es la visualización de esos tres grandes tipos sentados en sus escaños, pero muchas otras no están a la vista, aunque salgan de la obsesiva reiteración con que Cercas vio y volvió a ver y siguió viendo una vez más el vídeo de treinta y tantos minutos grabado en los primeros momentos del golpe dentro del hemiciclo. La otra es la pasiva indulgencia con que los políticos demócratas de derechas y también de izquierdas reaccionaron ante las tentativas de acabar por la vía rápida con el caos que había traído la agonía política de Suárez, como si nadie se acordase del error de viejos liberales como Ortega o Marañón, como Baroja y Azorín, que también creyeron en un golpe de mano en 1936 como ahora podrían haber creído en algo semejante para detener la jauría del caos (y los muertos innumerables de la ETA de esos años) y así desplomar el desorden de Suárez, reponer el norte y el orden, y confiar en la transitoriedad pactada de una solución militar. El general Armada iba a estar en ese papel neutralizador del caos e iba a presidir el final del desorden teóricamente para devolver el poder a los políticos en cuanto nada amenazase la continuidad del orden: nada, aquí, quiere decir ni los muertos de ETA ni la agonía política de Suárez ni la codicia nacionalista. La placenta del golpe es la tesis fuerte de un libro que no tiene tesis alguna porque la crónica de las actividades del espionaje y de los distintos militares, la de la impaciencia y la juventud de los políticos socialistas, la de la madurez avanzada de los protagonistas de la guerra como Carrillo y Gutiérrez Mellado, o el sobrecogedor lustro que vive Suárez entre 1976 y 1981, ilumina fulminantemente el instante de debilidad que pudo ser fatal para retrasar unos cuantos años la estabilidad democrática en España. No me reprimo nada, porque mentiría como un bellaco por cobardía, por cálculo o por amistad, pero este libro es una obra maestra de la narrativa europea del siglo XXI."

domingo, 21 de marzo de 2010

Un artículo sobre la novela "El tiempo entre costuras"

EL MUNDO
FERNANDO SANCHEZ DRAGO
'El tiempo entre costuras'
03.11.2009
"Y, DE REPENTE, una novela… Una novela de las de antes, de las de siempre, de las de casi nunca, de las que agarran por sus partes -alma, corazón y vida- al lector y ya no las sueltan hasta que ese ser afortunado alcanza la última línea.
Una novela de verdad, de cuerpo entero, levantada con piedra de sillería, bien cementada y cimentada, minuciosamente documentada, adictiva, apasionante, arrolladora.
Una novela escrita como ya no escribe casi nadie: léxico, sintaxis, gramática, armonía, precisión de relojero, variedad, ligereza, buen gusto, rayano todo ello en la perfección.
Una novela de más de seiscientas páginas que se hacen cortas, que no pesan, que tiran de la atención del lector con la suavidad con la que los corceles de la cuadriga platónica -cuerpo, sexo, corazón y cabeza- llevan en andas al Auriga por el jardín de los senderos de la razón y por las curvas del laberinto de la imaginación.
Iba yo, desde hace muchos años, con un candil al hombro y unas gafas de hipermétrope, como Diógenes, buscando una novela que no se me cayera de las manos, que no me aburriese, que no me obligase a abandonar la lectura a la vuelta de unas páginas, que no me cantara milongas ni me contara bernardinas, que me retrotrajera a los años de la infancia y la adolescencia, cuando abrir un libro era hacerse a la mar... Y allá, a mi frente, Estambul.
Fue Eduardo Torres Dulce quien me recomendó que leyese El tiempo entre costuras (Temas de Hoy), de una tal María Dueñas, de la que nada sabía yo entonces ni sé mucho ahora, fuera del breve apunte biográfico que figura en la solapa trasera del imponente novelón. Seguí el consejo, me hice con el libro, lo empecé, ya no pude soltarlo hasta llegar a la bibliografía que lo cierra y aquí tienen el veredicto.
No me mueve la amistad. No conozco a la autora, aunque ya la he invitado a participar en Las Noches Blancas. ¡Faltaría más!
Madrid, Tánger, Tetuán, Lisboa, una modista beautiful and damned lanzada a la aventura y a la desventura, al amor y al desamor, a la guerra y a la paz, y a un mundo de espías, de fugitivos, de impostores, de outsiders, de sueños, frustrados o no, y de todo el perverso encanto de lo que el tiempo, definitivamente, se llevó.
Alta literatura, amigos. No pasen de largo. Aprovechen la oportunidad. Corran hacia la librería más cercana.
«Una máquina de escribir reventó mi destino». Así comienza el relato. ¿No quieren saber por qué? "